BRICS

La cooperación entre China y Latinoamérica es más intensa, ahora falta que sea más limpia

Latinoamérica y China se están acercando. Esta nueva proximidad invita a reflexionar sobre la naturaleza del marco bilateral , sobretodo en estos días en que los países latinoamericanos se dieron cita en la Cumbre de CELAC en San José de Costa Rica. Ya a principios de enero, el CELAC se había reunido en Pekín con el presidente de China y formalizaron un foro de cooperación sur-sur. ¿Está en la prioridades de América Latina defender un desarrollo más limpio? ¿Qué beneficios tangibles tendrá este marco de cooperación para la ciudadanía? Este artículo plantea la necesidad de que al menos tres temas – energía renovable, desarrollo urbano inteligente y el agua – formen parte de este nuevo foro de cooperación para que aporte beneficios concretos a los casi 2.000 millones de ciudadanos de China y Latinoamérica.

Latinoamérica vive en el año 2015 el periodo más democrático y urbanizado de su historia. Durante la próxima década nuestra región debe seguir consolidando los beneficios que tanto le ha costado obtener (crecimiento de la clase media, reducción de la pobreza extrema, un escenario político más estable) a fin de crear prosperidad para la gran mayoría de latinoamericanos. Aún un 28% de las personas que viven en nuestra región son pobres y esta cifra está estancada desde 2012 así que es vital ahora más que nunca tener un claro abanico de opciones para no solo crecer sino crecer mejor.

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) organizó su tercera cumbre del 26 al 29 de enero de 2015. La reunión tuvo lugar en Pedregal, Costa Rica. Es por tanto importante asegurar que la ruta y prioridades de la CELAC en los ámbitos del desarrollo humano y la sostenibilidad no sean solo elementos discursivos sino que – dada la gran cantidad de recursos que requiere organizar estas cumbres – lleven a beneficios reales para las personas.

Los países latinoamericanos tendrá que hacer tomar decisiones cruciales para enfrentar sus realidades socio-económicas, políticas y ambientales. Consideremos el tema de la urbanización: Latinoamérica tiene el mayor porcentaje del mundo (un 80%) de personas que viven en centros urbanos, sin embargo son muchas las ciudades que no se han adaptado a tal fin. Por lo tanto, en lo que se refiere al acceso al agua potable y al transporte público la región necesita alcanzar nuevos consensos nacional sobre inversión público-privada en infraestructura. Esta pregunta surge en cada país, grande o pequeño, sea de centro, izquierda o derecha. ¿Cuáles son las mejores opciones energéticas viables? ¿Qué tipo de ciudades hay que construir? ¿Cómo se utilizarán los recursos naturales a lo largo del tiempo?

Si a esto le añadimos la llegada de China a la región (ver números), cabría decir que la interacción con este país será una fuerza determinante en Latinoamérica en la década presente y, posiblemente, en lo que resta de siglo. Es fundamental buscar puntos en común entre los chinos y nosotros para que nuestra región pueda ofrecer soluciones de desarrollo innovadoras a una población en aumento con expectativas más elevadas. Las aspiraciones de los ciudadanos son parecidas, sean estos de Lima o en Tianjín: vivir en ciudades en las que haya trabajo, condiciones dignas y donde la calidad del aire o agua no socaven su salud.

La urbanización que no obedece a una planificación de largo plazo provoca contaminación ambiental peligrosa, atascos de tráfico, congestión urbana, escasez de agua y hasta la posibilidad de violencia. Si se ignoran estas realidades, tanto la región de China como la de Latinoamérica sufrirán las consecuencias de tener una política urbana insostenible. Por el contrario, si de la nueva política de cooperación sur-sur surgen nuevas soluciones de desarrollo, la escala del impacto no tendría precedentes y podría cambiar la vida de cientos de millones de ciudadanos.

Un nuevo foro de cooperación con China

La primera reunión ministerial del foro de China y la CELAC tuvo lugar en Pekín los días 8 y 9 de enero de 2015. Puesto que Costa Rica ejercía la presidencia temporal de la CELAC, el foro fue copresidido por los ministros de asuntos exteriores de China y de Costa Rica. Además de la reunión ministerial, el presidente chino, Xi Jinping, celebró una reunión con los jefes de estado del “cuarteto de la CELAC”, esto es, Bahamas, Costa Rica, Ecuador y Venezuela.

El foro concluyó con el acuerdo de los siguientes puntos por parte de China y los países de la CELAC:

Un plan quinquenal de cooperación (2015-2019), con medidas específicas de cooperación en política, seguridad, inversión, economía, infraestructura, energía, recursos, industria, agricultura, ciencia e intercambio entre los pueblos.

La declaración de Pekín que resume el consenso político, establece el rumbo del foro y define las directrices de cooperación.

La normativa del foro, que establece las normas del foro, define tres diálogos periódicos entre China y el bloque de la CELAC, y ofrece un sistema que garantiza la aplicación de un consenso y unos planes políticos.

Propósitos claros

El discurso del presidente Xi durante el foro giró en torno a la idea de “ofrecer al mundo una señal positiva sobre la profundización de la cooperación entre China y Latinoamérica” y el concepto de que “uno más uno suman más que dos”. El presidente costarricense, Luis Guillermo Solís, también enmarcó sus comentarios en un tono positivo y señaló que el foro China-CELAC tenderá un “puente comunicativo” entre ambas partes.

El discurso es sin duda atractivo, sin embargo la realidad sobre el terreno exige prudencia. Los proyectos específicos emprendidos por este foro determinarán si los ciudadanos chinos y latinoamericanos salen beneficiados gracias a un mejor desarrollo y un nivel de vida más alto, o no.

China es la segunda economía del mundo y por lo tanto consume abundantes recursos. Son muchos los millones de dólares procedentes de China que están entrando en Latinoamérica a cambio de petróleo venezolano, soja argentina y brasileña y cobre peruano y chileno. China ha pasado a ser el segundo socio comercial de la región y la tercera fuente de inversión más importante.

Sin embargo, Latinoamérica no está creciendo con la velocidad de hace unos años y la importancia de este primer foro residió en esa promesa por parte de China de invertir $250.000 millones en los países de la CELAC durante los diez próximos años. Es por esto que la nueva atención de China deberá recibirse con propósitos claros de nuestra parte. ¿250.000 millones para qué tipo de crecimiento?

La región latinoamericana se beneficiará en la medida en que los gobiernos y el sector privado (empresas exportadoras, importadoras, servicios de turismo, etc.) puedan resistir la lógica del “todo se vale” que suele acompañar las decisiones rápidas y los resultados a corto plazo. Dado que el comercio bilateral entre China y Latinoamérica puede alcanzar la cifra de 500.000 millones de dólares en diez años, todas y cada una de las regiones deben definir internamente sus propias estrategias a largo plazo para las ciudades, la energía, la infraestructura y el transporte a fin de cumplir de la mejor forma posible sus objetivos nacionales. La cuestión es: China sabe qué es lo que quiere de Latinoamérica (recursos, influencia y aliados), pero ¿sabemos nosotros qué queremos de China?

La cuestión es: China sabe qué es lo que quiere de Latinoamérica, pero ¿sabemos nosotros qué queremos de China?

Tres ideas para una cooperación más limpia

Hay varios temas clave de urbanismo que no están presentes en el acuerdo de esta nueva plataforma. A continuación proponemos tres ideas que deberían incorporarse explícitamente para que la cooperación sea más limpia:

Energía renovable:

La energía renovable tiene un gran potencial en toda Latinoamérica, no en vano se considera “una de las grandes fronteras para la inversión en energía limpia”. Entre 2006 y 2013 la región atrajo una suma acumulada de 132.000 millones de dólares, de los cuales 93.400 se destinaron a construir nuevos proyectos. China pronto representará casi el 40% de la expansión global de generación de energía renovable. Entre 2003 y 2011 la producción china de electricidad generada por fuentes renovables aumentó casi un 12%, mientras que la tendencia global aumentó sólo un 5%. El foro China-CELAC debería acelerar el ritmo de esta transición y no obstaculizarlo. Sería un error muy grave orientar esta plataforma de modernización a los combustibles fósiles del pasado que son tan contaminantes.

Ciudades y transporte:

Se calcula que las ciudades chinas tendrán 350 millones de nuevos residentes en los próximos 20 años. El gobierno de China ya afronta protestas públicas por la contaminación atmosférica del país y poco a poco están pasando a ser protestas ambientales. Las manifestaciones han aumentado un 29% en promedio cada año, una cifra que ascendió al 120% desde 2010 a 2011. Latinoamérica también debe afrontar sus propios retos de urbanismo. Además, China está creando unos sistemas ferroviarios que están entre los más avanzados del mundo. La Corporación Ferroviaria China, monopolio estatal, aumentó su presupuesto de inversiones a 128.000 millones de dólares en 2014. El foro China-CELAC podría ofrecer una plataforma de colaboración en temas de planificación urbana a largo plazo, ciudades de bajo nivel de emisiones de carbono y sistemas de transporte limpio. Por tanto ¿por qué no incluir un diseño conjunto en el marco de cooperación?

Agua:

En China vive el 21% de la población mundial, pero sólo tiene el 7% de las reservas de agua dulce del mundo. Un artículo reciente publicado en la prensa internacional señala que “los problemas de agua en China son más graves de lo que uno cree”, y aún puede empeorar la situación en el futuro. El foro China-CELAC debería tratar la dimensión del agua como oportunidad de innovación de la región del sur para solucionar un problema que tendrá un efecto directo en los gobiernos, empresas y poblaciones del mundo. Además, ayudaría a sensibilizar a la población sobre la importancia del nexo agua-alimentos-energía.

La Cumbre de CELAC en Costa Rica incluyó una dimensión de cambio climático en su Declaración final. Es un precedente positivo ya la región es vulnerable al cambio climático y esto requiere cooperación entre países vecinos para fortalecer la capacidad de adaptación y para insistir en la responsabilidad de hacer una transición hacia matrices energéticas no ancladas en los combustibles fósiles. La Declaración fue tímida pero es un paso adelante y en futuras Cumbres con China deberán ser traída a colación.

La Declaración de Belén reconoce los desafíos asociaciones a una “nueva agenda urbana” para la región y otros elementos en materia de vulnerabilidad de las ciudades así que sería positivo que esto se tradujera en actividades concretas en las agendas económicas y políticas de América Latina – y en su interacción con China.

Posibilidades

Los temas mencionados arriba ya existen en el marco de cooperación entre China y EEUU, de modo que ya es hora de que Latinoamérica despierte y pida lo que necesita. Las nuevas realidades de este siglo (marcos de cooperación para producir energía limpia, construir ciudades de bajas emisiones, desarrollar sistemas de transporte limpio y de protección del agua) son tan importantes como las ideas tradicionales de expansión comercial e inversión. CELAC debe insistir que estos estén en el marco con China ya que serían beneficiosos para ambas partes dado que en última instancia la cooperación se sostendrá en el tiempo o no en la medida en ayude a mejorar la calidad de vida de los casi 1.960 millones de ciudadanos que forman parte de China y Latinoamérica.

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@MonicaArayaTica

@NivelaOrg

Una versión adaptada de este artículo se publicó en la nueva página web Diálogo Chino, una plataforma para el diálogo sobre China, Latinoamérica y sostenibilidad. Sígala en @DialogoChino. También fue publicado en Costa Rica Limpia.

.La página web oficial de la cumbre de la CELAC 2015 en Costa Rica es http://www.celac2015.go.cr/

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