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Clima de elecciones presidenciales en Argentina: ¿y el cambio climático?

A dos semanas de que la Argentina elija un nuevo representante político que la gobierne, el cambio climático parece sólo hacerse sentir en una primavera que no es tal. Lejos de ser protagonista, aparece débilmente en las agendas de los seis candidatos a ocupar el sillón presidencial.

Mientras que el mundo esté con la mirada atenta en lo que ocurra en París, Francia, en diciembre próximo, ante la firma de un nuevo acuerdo que defina el rumbo de la lucha frente al cambio climático; en Argentina la atención tendrá otra dirección. Se realizará ni más ni menos que el traspaso del actual gobierno, bajo el mandato presidencial de Cristina Fernández de Kirchner, y aquél que resulte electo en las elecciones que tendrán lugar el próximo domingo 25 de octubre.

Luego de más de 10 años de un mismo proyecto político, las próximas elecciones pueden significar su continuidad o el pasaje a una propuesta diferente. ¿Ganará el candidato oficial en primera vuelta? ¿Será necesario el ballotage? ¿Qué ocurrirá con el país luego de la elección? Interrogantes de un momento que deja a muchos actores en vilo, expectantes de los resultados de unas nuevas elecciones democráticas para el país del fútbol, el mate y el tango. Con un invierno que permitió usar remeras de mangas cortas y una primavera que invitó a sacar el abrigo del ropero, con inundaciones que volvieron a quitarle prácticamente todo a los vecinos de Luján en la provincia de Buenos Aires; los seis candidatos que pasaron la etapa inicial de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) se turnan para viajar de un estudio de televisión a otro, para hablar de sus propuestas en materia de seguridad, educación, salud y economía. La gran pregunta es: ¿y el cambio climático?

Lejos de estar presente de las propuestas que diariamente expresan los candidatos presidenciales, las problemáticas ambientales en general, y el cambio climático en particular parece aparecer únicamente como parte de sus agendas ante el interrogante de los periodistas que nos especializamos en estos temas. Considerando el cambio climático como “el principal enemigo de la Argentina”, Daniel Scioli, candidato a presidente por el Frente para la Victoria (FPV), explica las medidas que encararía de llegar a la presidencia: “El principal objetivo es adaptarnos a sus efectos, con más obras, capacitándonos; mientras que los acuerdos internacionales son los que permitirán empezar en serio con la mitigación”.

Con el foco también en la adaptación, el Equipo Verde de la Fundación Pensar, expone la mirada del candidato de la Propuesta Republicana (PRO) y la Alianza Cambiemos, Mauricio Macri: “Las medidas de adaptación serán muy diferentes dependiendo de qué región se trate; no es lo mismo el norte, la Patagonia o el área metropolitana”. A diferencia de estas dos agendas, el candidato por el Frente Renovador y la Alianza UNA, Sergio Massa, parece tener otra mirada; tal como la expone su responsable del área ambiental, Sergio Federovisky: “La principal medida que se encararía sería la creación de un Plan Federal de Mitigación de Riesgos de Desastres a partir de un diagnóstico temprano, mapa de riesgo y medidas a adoptar en cada situación”. Adolfo Rodríguez Saá, candidato por la Alianza Compromiso Federal, no duda del fenómeno: “El cambio climático es una problemática que avanza, no es que se va a producir”. La pregunta es por qué estas propuestas sólo llegan a un medio especializado y no son parte de sus declaraciones diarias. ¿Acaso importa el ambiente y el cambio climático en clima de elecciones?

¿Un tema de debate?

El pasado domingo 04 de octubre hubo un hito para la historia de la democracia en Argentina: por primera vez, se realizó un debate entre los candidatos a presidente. Pese a la ausencia del candidato oficialista Scioli, el intercambio de propuestas de agenda se centró en desarrollo económico y humano, educación e infancia, seguridad, y derechos humanos y fortalecimiento democrático. Nuevamente, ¿y el cambio climático? ¿Acaso no implica, no abarca a todos ellos?

Margarita Stolbizer, candidata por la Alianza Progresista, fue quien realizó la única mención de la noche a una problemática asociada con el ambiente: el derrame de cianuro en San Juan, en manos de la minera Barrick Gold. Un problema reciente que pone en escena el debate por la política energética del país, basada actualmente en la explotación de hidrocarburos convencionales y no convencionales. “Es una amenaza ambiental por las fracturas múltiples a la altura de la roca madre, la posibilidad de migración de fluidos altamente cancerígenos hacia las napas de agua y de escapes de gas natural hacia la superficie”, explica el candidato del Frente de Izquierda y de los Trabajadores, Nicolás del Caño, quien denunció el método del fracking.

Con una reciente sancionada Ley de Energías Renovables que aspira a alcanzar un 8% de la matriz nacional de energía eléctrica de fuentes renovables para 2017, y 20% a 2025; la necesidad de reconvertir el actual sistema energético pareciera no ser prioridad de algo tan vital para un país como una elección presidencial. ¿Estrategia de marketing político? ¿Desinterés ciudadano? ¿Falta de concientización de los medios de comunicación sobre la problemática? Lejos de estar en la agenda diaria, el cambio climático pareciera ser un tema poco visible en los candidatos a presidente, pero potencialmente latente con sus efectos en la comunidad. Quizás como dijo el Papa Francisco en su Encíclica Laudato Si': “¿Para qué se quiere preservar hoy un poder que será recordado por su incapacidad de intervenir cuando era urgente y necesario hacerlo?”. Quizás ello debiera empezar por su lugar de origen: la Argentina.


Tais Gadea Lara es periodista especializada en ambiente y Climate Reality Leader, y autora invitada de Nivela. Sígala en @TaisGadeaLara

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