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Desarrollo y elecciones en Colombia: ¿Más de lo mismo?

Juan Manuel Santos fue reelegido como Presidente en la segunda vuelta de las elecciones colombianas en junio. Como se esperaba, las elecciones no plantearon preguntas sobre el desarrollo sostenible o el cambio climático. El menú electoral ofreció a los votantes desarrollo tradicional, colocando la explotación de recursos naturales como el precio a pagar por el progreso. Sin embargo, los resultados de las elecciones no indican que el público esta a favor de un modelo de desarrollo insostenible. Este artículo destaca algunos elementos que sugieren que cada vez somos más los colombianos que sabemos que "más de lo mismo" no es suficiente para vivir mejor.

Las recientes elecciones presidenciales ocurrieron en medio de una alta tasa de crecimiento económico, un nivel de desempleo históricamente bajo y votantes no muy convencidos del menú electoral. Lo conquista de mercados internacionales e inversión extrajera ha coexistido con múltiples protestas internas en temas de agricultura, transporte, minería y salud. Este malestar pone en contraste la Colombia de la economía próspera y la Colombia insatisfecha, la sociedad que espera más del gobierno que la simple entrega de mayores tasas de crecimiento. Por lo tanto, los resultados del 15 de junio no deben eclipsar la realidad política de los votantes colombianos y su insatisfacción como ciudadanos con las políticas del gobierno.

El crecimiento económico y la paz son las consignas políticas tradicionales en las elecciones en nuestro país complementadas con áreas prioritarias para la inversión pública. Entre el 2010 y el 2014, el gobierno de Santos colocó la minería como el motor económico central de una agenda que - su discurso propone – creará "prosperidad para todos". De aquí que la mayor parte del presupuesto nacional fuese dedicado a la minería y la expansión energética (36%), lo que contrasta con el 3% dirigido a la gestión ambiental y el desarrollo sostenible. Como era de esperarse, la gestión de este tema es poco innovadora y la pregunta que nos toca hacernos, especialmente a la generación que viene, es: ¿Dónde terminará Colombia si se sigue profundizando un modelo tradicional de crecimiento insostenible?

La preocupación del público de cara a los impactos negativos de la actividad minera - legal e ilegal – va en aumento. Sin embargo, el menú electoral tradicional insiste en promover la promoción de la minería como la forma de aumentar la calidad de vida de Colombia y los espacios políticos para debatir propuestas específicas sobre el desarrollo sostenible anclado en industrias limpias aún son escasos.

También el tema del cambio climático sigue invisible en los partidos políticos tradicionales. Es una extraña negación de la realidad ya que los impactos relacionados con el cambio climático no son nuevos en Colombia. Entre el 2010 y el 2011, el fenómeno de La Niña afectó a más de 3,2 millones de personas e inundó 3,5 millones de hectáreas que causaron pérdidas de activos equivalentes al 2,2% del PIB.

El país necesita tener un debate público sobre el tipo de ruta de desarrollo que queremos para Colombia. Los temas de crecimiento económico, gestión de recursos naturales, y producción de energía no son temas secundarios o "ambientalistas". Son temas fundamentales que definirán el futuro de nuestro país.

El país necesita tener un debate público sobre el tipo de ruta de desarrollo que queremos para Colombia

Nuestros políticos no ven o no quieren ver el vínculo entre el desarrollo y el cambio climático, mostrando así una falta de imaginación política (una miopía que no es exclusiva de Colombia). Esta elección confirma que aún se resiste la noción de que el cambio climático es un reto político. Una nación más segura y pacífica tendrá que ser también una economía resistente al clima que proteja a su gente y a los sectores clave de los riesgos climáticos. Los colombianos merecemos industrias y empleos (limpios) para el siglo XXI. El enfoque tradicional para el desarrollo que se presentó en la elección ignoró el aporte económico de nuestro capital natural y los impactos a largo plazo derivados de nuestro uso insostenible del mismo.

Santos fue reelegido como presidente sin tener que haber hecho del desarrollo sostenible una prioridad. Esto no debe ocultar la creciente disposición de los colombianos a apoyar un desarrollo limpio y compatible con el cambio climático. Cada vez somos más los colombianos que sabemos que "más de lo mismo" no es suficiente para vivir mejor. Por lo tanto la pregunta es ¿Entenderá la segunda administración de Santos la necesidad de ir más allá del crecimiento a cualquier precio?

Las autoras agradecen a Monica Araya por sus comentarios en primeras versiones del artículo.

Una versión en inglés de este artículo está disponible aquí.

Información complementaria:

Propuestas de Santos 2014 - 2018: Página oficial, Ver secciones de Energía, Minería y Ambiente.
Plan de Gobierno 2014-2018. Visión sobre Empleo en versión Video, Mayo 2014.

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