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Es hora de consolidar la energías limpias como tema prioritario en el debate electoral chileno (Parte II)

En el artículo anterior se comentó que en las elecciones de 2013 el tema climático estuvo ausente. Gracias a iniciativas de la sociedad civil las principales candidatas –Michelle Bachelet, quien ganó las elecciones en diciembre 2013 y Matthei—tuvieron que abordar el tema energético con más detalle que en las elecciones anteriores. En esta segunda parte se discuten las propuestas en cuanto al cambio climático y al tema de cómo llegar a una matriz energética chilena limpia y moderna.

El silencio climático de la campaña electoral

Los vínculos entre desarrollo y cambio climático estuvieron ausentes del debate electoral. No hubo discursos de Bachelet y Matthei al respecto. El tema estuvo ausente en los muchos foros de discusión y en las entrevistas con las candidatas las cuales se concentraron en temas tradicionales como educación, reformas tributaria y constitucional y el problema energético (abordado sin mención a cómo bajar las emisiones de Chile). La vulnerabilidad de Chile ante el cambio climático también fue invisible.La prensa escrita y televisiva tampoco dieron relevancia al tema de cómo bajar emisiones y cómo reducir la vulnerabilidad climática.

El programa de gobierno de Bachelet mencionó el cambio climático en forma explícita aunque escueta. El capítulo ambiental del programa de gobierno deja sin especificar cuándo ni cómo se implementará lo planteado:

“… Consejo de Ministros para la Sustentabilidad y el Cambio Climático deberá elaborar, con la máxima celeridad posible, un nuevo plan nacional de cambio climático con una visión transversal e integrada, en adaptación, mitigación de impactos y creación de capacidades, orientando las medidas adoptadas hacia una economía baja en carbono…”.

No hay evidencia que se haya abordado explícitamente en ninguna otra parte del programa.

La candidata oficialista Matthei, en el capítulo “Crecimiento” del programa de gobierno indicó la intención de avanzar en estudios sobre instrumentos de mitigación de emisiones.

La aplicación “debería efectuarse en su debida oportunidad, vale decir, cuando se alcancen acuerdos globales sobre la materia”.

Propuso aplicar acciones voluntarias y medir la huella de carbono, entregando sellos que lo certifiquen, lo que en la práctica no implica avanzar más allá de lo que hasta hoy se ha hecho.

Extraña que en ninguna parte se comentara el futuro del trabajo impulsado por el gobierno de Piñera (2010-2014) a partir del trabajo de más de dos años de evaluación participativa de posibles trayectorias de crecimiento de emisiones de GEI y opciones de mitigación costo-efectivas (a través de la iniciativa MAPS Chile) ni sobre el nuevo programa nacional de gestión del carbono.

Energías renovables no convencionales

En los dos últimos gobiernos de los partidos de Bachelet y Matthei hubo avances en materia de energías limpias. En particular, la “Ley ERNC” de energía renovables no convencionales establecía que un 10% de la electricidad al año 2024 debería provenir de estas fuentes (Ley No 20.257).

Esta ley fue aprobada bajo la Administración Bachelet y en 2009 había sido la base de la promesa de campaña del Presidente Sebastián Piñera (2010-2014) quien entonces había planteado incrementarla a una meta de 20% al 2020.Sin embargo, una vez en el gobierno, la promesa electoral fue diluida y su aprobación por el Congreso fue hasta 2013 bajo la forma de una meta de 20% pero al año 2025. Y esto sólo gracias a la fuerte presión de un grupo de Parlamentarios y de la sociedad civil que logró introducirla a modo de quid pro quo para la aprobación de la ley de concesiones de servidumbres eléctricas que era ampliamente resistida por la sociedad civil – este fue el llamado “Acuerdo de Energía”.

Lo que urgía en el debate electoral de 2013 era escuchar qué propuestas explícitas proponían las candidatas para atender o eliminar las barreras que las energías renovables no convencionales enfrentan alcanzar la meta de 20%. Una de las barreras son los altos costos de inversión que enfrentan en el corto plazo varias de estas tecnologías, la imposibilidad de materializar contratos de largo plazo debido a los problemas de intermitencia de fuentes como la solar y eólica y los costos de exploración de la geotermia, una energía con un alto potencial en Chile.

“Lo que urgía en el debate electoral de 2013 era escuchar qué propuestas explícitas las candidatas proponían para atender o eliminar las barreras que las energías renovables no convencionales”

En su primera administración, Bachelet había consolidado el Programa País de Eficiencia Energética y aprobado la primera “Ley ERNC” así como el inicio del Centro de Energías Renovables (CER). Pero su gobierno recibió duras críticas ya que bajo su mandato entraron en marcha más de 40 plantas a carbón como forma de paliar la crisis dada por la interrupción de venta de gas natural desde Argentina. Hoy estas plantas son las responsables, en buena medida, del alza en las emisiones chilenas. Durante su nueva campaña electoral en 2013 este tema surgió también.

Propuestas

Bachelet propuso varios elementos:

  • vBachelet endorsó la nueva meta nacional de la Ley ERNC y apoyó sentar las bases para llegar al 30% (aunque sin explicar como se lograría esta meta).
  • vPropuso incluir a las ERNC dentro de las licitaciones de las distribuidoras, las que hoy por oficio quedan excluidas. Tal reforma sería beneficiosa no sólo para que las ERNC accedan a contratos de largo plazo, sino también ayudarían a bajar el precio spot y las emisiones del sistema dado que los costos marginales y las emisiones de las ERNC son prácticamente nulos.
  • vApoyó el contar con un seguro de riesgo compartido a la exploración en geotermia, una extensión del actual subsidio a los paneles solares térmicos en viviendas y el fomento a la generación distribuida de ERNC implementando la ley existente en la materia cuyo reglamento lleva más de un año de retraso.
  • vTambién apoyó la introducción de mecanismos de fomento a la inversión inicial.

El programa de Matthei sobre energías limpias se limitó a promover aquellas energías renovables base proponiendo subsidios concursables a la exploración en geotermia y un incentivo tributario a la inversión inicial en tecnología termo-solar.

Eficiencia energética

El Plan de Eficiencia Energética del año 2012 fijó una meta de 12% al año 2020. Sin embargo, esto no ha sido acompañado de un Plan de Acción que establezca cómo cumplirse. El Presidente Piñera había prometido en su campaña la promoción de la eficiencia energética (EE) pero en la práctica durante su gobierno se ha reducido significativamente el presupuesto del programa de eficiencia energética, radicado principalmente en la Agencia Chilena de Eficiencia Energética.

Si bien se ha avanzado en reglamentar estándares mínimos en la materia y se han llevado a cabo programas pilotos en el sector de edificios, un programa de fomento y capacitación de la ISO 50001, el sello para empresas y el etiquetado de vehículos, no se han observado cambios estructurales en esta materia.

Propuestas

Pese a que la energía no consumida o “negawatts” (resultantes de aumentos en la eficiencia energética) son la fuente energética más barata y menos contaminante, las propuestas en la materia son limitadas. Tanto en el caso de Bachelet como en el de Matthei la eficiencia energética apenas se menciona.

Entre las medidas concretas que Bachelet propuso para avanzar en eficiencia energética están:

  • vla implementación de estándares mínimos de desempeño para iluminación, motores industriales y refrigeradores;
  • vuna nueva campaña del etiquetado;
  • vestándares y/o metas para construcciones públicas y viviendas; políticas para la gestión energética de los grandes consumidores.

Sin embargo, se echa de menos un planteamiento estructural en cuanto a institucionalidad e instrumentos, tales como mecanismos de financiamiento permanente, monitoreo anual de metas anuales, y/o un instrumento de decoupling de los ingresos de las distribuidoras de sus ventas de energía.Este último tema estuvo en discusión hacia fines del gobierno de Bachelet, pero desde entonces descansa en el Congreso.

El programa de Matthei se limitó a “incentivar la eficiencia energética” apoyando la implementación del Plan de Acción de Eficiencia Energética y a evaluar la implementación de metas obligatorias para el sector público.

Combustibles fósiles

Hubo fuertes diferencias en el abordaje de combustibles fósiles.

Mientras Bachelet propone impuestos a la emisión de contaminantes al uso industrial de combustibles y a la cilindrada de los automóviles diferenciando por tipo de combustible, Matthei hubiera ido en la dirección opuesta al proponer un tope en la recaudación del impuesto a los combustibles, lo que implica una rebaja efectiva en el impuesto por litro de combustible en la medida que crece el parque automotor.

Se abordó el gas natural licuado, un combustible fósil que por ser menos contaminante que el carbón es de mayor aceptabilidad social y que se propone como necesario para respaldo de cara a la intermitencia que presenta la integración de grandes cantidades de energías renovables no convencionales. Ambas candidatas ofrecieron medidas para reducir los costos de transacción de las compras internacionales de este combustible, y en el caso de Matthei se promovía como combustible para el transporte público.

¿Qué concluir?

Se puede concluir que el programa de Michelle Bachelet fue más ambicioso en cuanto a la promoción de las energías renovables no convencionales y la eficiencia energética que el de Matthei.Pero, cabe destacar que en la implementación de lo prometido yace el principal desafío. Los documentos son declaraciones de intenciones que no están respaldadas por una hoja de ruta predefinida ni vinculante que defina cómo se llevará a cabo lo prometido.

La propuesta de Bachelet daba la impresión de ser una adición de múltiples iniciativas y acciones de cara a la meta de una generación de 30% con energías renovables no convencionales mencionado en su Programa. En el caso de Matthei las propuestas fueron todavía más genéricas.

Dada la gravedad de la crisis energética chilena y las barreras persistentes a las energías limpias, lo que urge es delinear un horizonte claro con acciones alineadas y una calendarización.

La clase política chilena, partidos y candidatos, aún no incorporan el cambio climático en su quehacer a pesar del fuerte vínculo del triángulo clima-energía-desarrollo. La vulnerabilidad del país ante los efectos del cambio climático (por ejemplo, en el recurso hídrico que es vital, no solo para la población sino para la industria y agricultura chilena) está preocupantemente ausente del debate político.Será tratado en un artículo posterior.

Va a ser de gran valor para la sociedad chilena proponer iniciativas innovadoras para que políticos y candidatos presidenciales identifiquen y se comprometan públicamente con soluciones mucho más concretas para que Chile no sólo enfrente los efectos del cambio climático sino también para que no sea parte del problema.

Nota de Nivela.Org: Este ensayo fue escrito antes de que Bachelet asumiera la Presidencia de Chile cuando ambas autoras trabajaban en la Fundación Chile.

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