Climate Deal 2015

INDCs: acción climática en casa que llega al mundo

Cuando los delegados nacionales plantearon la ruta hacia el próximo acuerdo mundial, desecharon el fallido modelo de Kyoto donde las metas globales olvidaron la participación local. Esta vez, dijeron los negociadores del cambio climático, la acción debe iniciar en casa. Así fue.

El camino que terminó el 1 de octubre con la entrega de las contribuciones climáticas de 146 países fue un punto de quiebre: por primera vez en la historia, tenemos un proceso de políticas públicas globales que inicia desde cada contexto nacional para tomar forma como un acuerdo realmente planetario.

Las contribuciones nacionales (INDC, en inglés) que presentaron todos los países desarrollados y tres cuartas partes de las economías emergentes cubren una gran parte del terreno hacia un acuerdo en París con base en discusiones locales y avanzando unos pasos hacia la prometida meta de los 2°C.

“El proceso de los INDC catalizó una conversación sobre acción climática sin precedentes en 150 países alrededor del mundo, lo cual es verdaderamente fantástico”, apunta Jennifer Morgan, directora global del Programa Climático del World Resources Institute.

Según la especialista, “en algunos países han logrado unir los debates nacionales sobre desarrollo y economía con la gran pregunta climática, lo cual es fundamental, aparte de que involucraron a nuevos actores en el debate del cambio climático”.

Morgan tiene razón: antes de sentarnos a analizar el efecto agregado de estas contribuciones, es necesario reflexionar el avance en materia de opinión pública y voluntad política. Esta reflexión fue parte de las discusiones el 12 y 13 de octubre en el INDC Forum, en Rabat, Marruecos, donde Morgan fue una de las panelistas.

¿Quién hace diez años hubiera sentado en una misma mesa a empresarios del transporte, oficiales de tributación y encargados de salud pública, para hablar sobre las acciones que debe tomar un país sobre el cambio climático? Hasta hace poco, muy poco, este era un campo exclusivo del ambientalismo. Ya no más.

Gracias a ese esfuerzo, la ONU pudo anunciar (así como también lo hicieron otras organizaciones de la sociedad civil, como Climate Interactive y Climate Action Tracker) que el calentamiento esperado del planeta había disminuido.

“Las contribuciones INDC tienen la capacidad de limitar el aumento previsto de la temperatura a unos 2,7 grados centígrados, lo que no es en ningún caso suficiente, pero sí es mucho menor que los estimados cuatro, cinco o más grados de calentamiento que muchos han proyectados sin incluir las INDC”, dijo sobre las contribuciones Christiana Figueres, secretaria general de la Convención Climática de la ONU.

A pesar de esto, las INDC deben aportar algo más. Es un hecho que los compromisos climáticos por sí solos lograrán la meta de los 2°C, algo que tampoco logrará el acuerdo de París. La propia Figueres es clara: no podremos tomar esa meta de un estante mágico y colocarla frente a nosotros, pero la ruta (un poco más larga) es posible.

¿Cómo? Asegurándonos que tras el acuerdo de París, los países estén obligados a seguir mirando hacia adentro y presentando al mundo sus hallazgos.

Hablamos con Thomas Spencer, director del programa de clima y energía del think tank francés IDDRI y panelista del INDC Forum, sobre cómo podrían usarse los INDC para mejorar este proceso climático en el futuro y nos dio su receta: “primero, asegurémonos que haya un proceso regular en el cual los países tengan que regresar a la mesa de negociación con INDCs más fuertes, robustos y transparentes”.

En segundo lugar, dice Spencer, “debemos darle una orientación de largo plazo a los INDCs: debe ser claro que su objetivo es poner a cada país en la ruta hacia una transformación profunda; un objetivo a largo plazo puede dar esta orientación, como también pueden darlo las estrategias de descarbonización que los países asuman hacia el 2050”.

El reto es doble: asegurar que los países formalicen un mecanismos para ser cada vez más ambiciosos y, al mismo tiempo, hacerles cumplir sus compromisos actuales. Para esta implementación es crítico involucrar a actores no-gubernamentales: si los Gobiernos olvidan sus compromisos climáticos, la ciudadanía debe asumirlos como propios.

“En la medida en que haya apropiación del INDC por parte de diversos sectores de la sociedad, habrá más posibilidades de que el INDC se cumpla en la práctica, independientemente de qué gobierno lo propuso”, plantea Mónica Araya, directora de Nivela y participante del Foro.

Estos compromisos nacionales serán desacoplar la producción interna de cada país de sus emisiones en carbono. Un divorcio, en palabras de Christiana Figueres, pero un divorcio consumado en casa.

“Creo que el beneficio global de las INDCs no es solo la reducción de CO2 y otros gases sino llevar a la práctica el compromiso de desacoplar crecimiento económico y contaminación. Superar la idea de que la acción climática es un tema de cooperación internacional. Más bien un INDC debe ser parte del plan de desarrollo y esa integración sería algo transformador”, concluye Araya.

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