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La agenda climática requiere un giro político y ciudadano

Nuestros países estarán mejor si enfrentamos nuestras verdades incómodas y definimos hojas de ruta que nos saquen de la parálisis y el desencanto. Forjar una hoja de ruta política en materia climática es una oportunidad para que los ciudadanos participemos en la vida política nacional. Trabajar en una agenda país que enamore a la población puede ser el motor de cambio que necesitamos para energizar el debate político y construir una nación más sana, justa y limpia.

Los ciudadanos podremos cambiar el rumbo del país. Solo si nos comprometemos con nuestras causas y pedimos más de los gobernantes veremos cambios. Solo si nos involucramos como ciudadanos lograremos que los políticos, empresarios y la prensa no reduzcan lo ambiental a tema “segundón”.

Solo cuando como votantes exijamos propuestas de desarrollo limpio de nuestros candidatos, estas propuestas serán objeto de debate electoral televisado. La indiferencia de los comentaristas políticos latinoamericanos ante los retos ambientales es uno de los problemas que solo cambiaremos cuando le abramos la puerta a una generación de analistas políticos de siglo XXI que sí entienden que lo ambiental es tema país.

El transporte limpio, la energía, el agua, los mares y la biodiversidad afectan la actividad productiva y la calidad de vida del tico. ¿Por qué los periódicos no los discuten en “Nacionales”? ¿Por qué muchas noticias ambientales quedan relegadas a breves notas en la versión web que no salen en versión impresa?

Como ciudadanos tendremos también que sacudir a los medios de comunicación tradicionales. Ya nos cansan con su sesgo e indiferencia de cara a temas que sí son de importancia para los costarricenses. Los medios reaccionarán cuando sepan que pueden perder a una generación de lectores que ya no creen en su estilo. ¿Por qué comprar periódicos que no abordan lo que nos interesa o lo hacen mal?

En el caso de mi país, Costa Rica, lo que no hablamos en materia ambiental en la política nacional, sí lo hablamos ante el mundo con videos que cuestan $650.000 y proyectan la Costa Rica verde y paradisíaca de animales y bosques exóticos. Videos que susurran a los extranjeros que somos un país con “una seductora concentración de belleza, bosques tropicales, playas y biodiversidad.” Somos un país bello y seductor – no hay duda- y por eso nos va bien en turismo. Pero ya nos toca dejar de seducir al mundo con nuestras conquistas verdes del pasado mientras que en la realidad cotidiana lo que vemos es contaminación y pésima infraestructura.

Mitos ambientales. El Estado de la Nación - una publicación independiente producida en Costa Rica– tiene datos contundentes que indican cuánto nos aferramos a los mitos ambientales. En el ranking de promoción de energía renovable para América Latina no clasificamos ni en los primeros 10 puestos (Brasil y Nicaragua son el primero y segundo en la región). Hace pocos días una las métricas verdes globales de más prestigio (el Índice de Desempeño Ambiental de la Universidad de Yale) generó un revuelo en Costa Rica: estamos en el nada glamoroso puesto 54 a nivel mundial.

No sólo en mi país sino en el resto de la región vemos el descuido político de la agenda ambiental de cara a la calidad de vida de los ciudadanos. En mi país, el discurso verde tiende a ser para afuera. Pero a lo interno la realidad es que en aguas residuales (una agenda básica de desarrollo) estamos de 125 entre 175 países, en transporte, nuestras emisiones de carbono van en aumento a pesar del discurso de la carbono neutralidad y tenemos serios retos en la gestión de los recursos naturales en especial los marinos (el mar aún no es “tema país”).

Y vemos como las elecciones presidenciales aún excluyen estos temas y esto es un reflejo que para partidos y políticos lo climático y ambiental aun no es prioritario porque ¿no son las elecciones esta coyuntura política tan peculiar en la que como sociedad debatimos nuestras prioridades?

Ante la pasividad de una mayoría de políticos la única opción como ciudadanos es organizarnos e inspirarnos. Por eso entre ciudadanos creamos Costa Rica Limpia para colocar este tema como un tema clave para la ciudadanía. Llegó la hora de un giro hacia una agenda climática honesta, enfocada en la calidad de vida de los ciudadanos y comprometida a dejar atrás no solo la energía y el agua sucias sino el transporte contaminante e indigno. Los políticos solo responderán en la medida en que vean que la bandera ciudadana pide un desarrollo sano, justo y limpio.

Este comentario fue adaptado de un artículo aparecido en el Diario Extra en Costa Rica.

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