Climate Deal 2015

Venezuela: Cambio político vs. cambio climático

Después de la sorpresiva transformación política ocurrida en la Asamblea Nacional venezolana, se abre un nuevo escenario en el país teniendo la oportunidad de producir avances importantes a nivel legislativo y jurídico. La necesidad de que Venezuela responda a compromisos de mitigación y adaptación es vital

Después de la sorpresiva transformación política ocurrida en la Asamblea Nacional venezolana, se abre un nuevo escenario en el país teniendo la oportunidad de producir avances importantes a nivel legislativo y jurídico. Más allá de organizar al país en materia de temas económicos, sociales y políticos, es también prioritario para los nuevos diputados y diputadas de la Asamblea, generar acciones integrales, eficientes y transversales en materia ambiental.

Venezuela es un país rico en recursos naturales, minerales y escénicos, sin embargo la fósil-dependencia de la nación ha hecho que se “deje de pensar en sembrar el petróleo”, tal y como dijo alguna vez Arturo Uslar Pietri. Confiamos en que los combustibles fósiles (sobre todo gas y petróleo) nos darán las respuestas económicas y financieras que necesitamos pero, no vemos que la insostenibilidad está a la vuelta de la esquina.

Es importante destacar que la nación es altamente vulnerable a los impactos del cambio climático pues su ubicación geográfica, su dependencia al petróleo y su inadecuada gestión ambiental y de riesgos, promueve una alta disfuncionalidad nacional y por lo tanto, no está en capacidad de responder activamente a uno de los mayores desafíos socio-ambientales del planeta.

Al mismo tiempo, estamos presenciando en Paris, una de las negociaciones climáticas más importantes de la historia (COP-21), y América Latina es protagonista de muchas discusiones dentro de las mismas. Los principales bloques de negociación, ALBA y AILAC presentan opuestas posiciones frente a cómo abordar el nuevo acuerdo en materia de cambio climático, sobre todo en temas de adaptación, mitigación y medios de implementación.

A pesar de que casi el 100% de los países latinoamericanos presentaron su contribución nacional antes de la COP-21, Venezuela fue uno de los países en no presentar nada. De acuerdo a lo que manifestó hace pocos días la delegación venezolana en Paris, la nación tiene preparada su contribución nacional pero no la ha querido presentar sin antes conocer los resultados de la histórica negociación mundial.

Quedan muchos vacíos por llenar. Hasta ahora, el único documento gubernamental existente en materia de acción climática es la Primera Comunicación Nacional de Cambio Climático, la cual se publicó en el 2005, cuyo objetivo fue el de comprometer al Estado en responder activamente con acciones climáticas orientadas a la adaptación y mitigación, así como dar a conocer lo relacionado al tema en Venezuela por medio de un plan de divulgación y educación. Así mismo reiteraba la presentación del Plan de Acción Climático para los siguientes años y la Segunda Comunicación Nacional -con mucho más potencial que la primera, visiones más integrales y un inventario de gases de efecto invernadero más actualizado, pues el último oficial es de 1999-.

La necesidad de que Venezuela responda a compromisos de mitigación y adaptación es vital pues es importante definir a nivel nacional, una ruta de acción que también influya en la política regional de cambio climático, así como de acciones conjuntas que puedan favorecer al continente.

Mi mensaje busca incentivar la acción-reacción de la nueva Asamblea Nacional para promover instrumentos legales capaces gestionar ambientalmente el territorio por medio de un desarrollo resiliente y bajo en carbono para asegurar la capacidad de respuesta del país en materia de cambio climático.

Puede contactar a Maria Eugenia Rinaudo Mannucci - rinaudomannucci@gmail.com

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