Climate Deal 2015

El plan climático de Colombia busca un nuevo equilibrio entre la mitigación y la adaptación

Colombia ha presentado en las Naciones Unidas su plan climático para 2030 como contribución al nuevo acuerdo sobre el clima que se firmará en París a finales de año. Es este plan es el cuarto publicado de Latinoamérica y el Caribe, después del de México, la República Dominicana y Trinidad y Tobago. La contribución colombiana pretende lograr un mayor equilibrio entre su objetivo de mitigación, los planes para construir una Colombia resiliente al cambio climático y los elementos básicos de la política climática que Colombia ha ido desarrollando desde hace años.

El plan climático de Colombia para 2030 establece un objetivo incondicional que abarca todos los sectores de la economía y también un objetivo condicionado. El plan ofrece elementos concretos de adaptación, información sobre las hipótesis en las que se basa el plan y datos muy específicos de los planes de adaptación. Este plan (también llamado contribución nacional prevista, o INDC por sus siglas en inglés) incorpora varias políticas e iniciativas de mitigación y adaptación que Colombia lleva años desarrollando. En este sentido, la INDC llega en el momento oportuno, como ejercicio de consolidación de políticas, planes y prioridades existentes.

Una reducción del 20% para 2030 respecto al escenario de prácticas habituales

El objetivo incondicional compromete al país a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 20% respecto al escenario proyectado de prácticas habituales (Business-as-Usual, o BAU) para el año 2030. El objetivo abarca todos los sectores de la economía y cubre el 100% de las emisiones nacionales, según el inventario nacional de gases de efecto invernadero de 2010. Esto incluye los seis gases reconocidos en el protocolo de Kioto: CO2, CH4, N2O, HFCs, PFCs, SF6 y abarca todos los sectores de emisiones reconocidos por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático. Según sea el resultado de las negociaciones sobre el clima en la COP 21 de París, Colombia podría dar a conocer un objetivo indicativo para 2025, coherente con el objetivo de 2030.

El objetivo condicionado sería más ambicioso, con una reducción del 30% respecto al BAU para 2030, en lugar del 20%, siempre que cuente con apoyo internacional (por ejemplo, financiación para el cambio climático o mercados de carbono).

Una Colombia resiliente al cambio climático como nueva prioridad de desarrollo

El elemento de adaptación se basa en el progreso del país en el marco del Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático desde 2011. En la práctica, Colombia ha formulado 11 planes territoriales de adaptación al cambio climático que identifican acciones prioritarias. Ayudan a los responsables políticos a identificar la vulnerabilidad del territorio y definir medidas de adaptación para incorporar a los distintos instrumentos de desarrollo y planificación espacial. En la actualidad también hay planes sectoriales de adaptación - lo que es una innovación - que abordan los ámbitos de la agricultura y la red primaria de carreteras.

Las iniciativas colombianas de adaptación y resiliencia para 2030 acompañarán a otros objetivos globales que contribuyen a mejorar la resiliencia (por ejemplo, el Convenio sobre la Diversidad Biológica, el Programa de Desarrollo 2030, la Convención de las Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación y el Marco de Acción de Sendai para la Reducción del Riesgo de Catástrofes 2015-2030). Las líneas de trabajo específicas se describen en el documento (véase el enlace más abajo). El documento enumera más de una docena de acciones tales como la elaboración y ejecución de planes climáticos en el 100% del territorio. Otro ejemplo es el desarrollo de un “ Sistema Nacional de Indicadores de Adaptación ” que controle y evalúe las medidas de adaptación que se vayan a adoptar. Un dato interesante es que Colombia ha identificado seis sectores prioritarios de la economía (transporte, energía, agricultura, vivienda, sanidad y comercio, turismo e industria) que llevarán a cabo acciones de adaptación innovadoras.

El plan integra varios elementos básicos para su ejecución

El documento aborda los medios de ejecución de los planes pero no ofrece una estimación del coste que ello implica.

  • Marcos normativos actuales: Se emplearán varios instrumentos para facilitar el cumplimiento del plan climático: la Estrategia Colombiana de Desarrollo Bajo en Carbono (ECDBC), la Estrategia Nacional de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de los bosques (ENREDD), Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático, la actual política nacional para el cambio y el Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2014-2018 que incorpora una estrategia de crecimiento verde.
  • Prioridades de mitigación e implicación ministerial : Se han identificado ocho medidas prioritarias de mitigación: Planes Sectoriales de Acción para la Mitigación (PSAM) que apuntan a maximizar la eficiencia carbónica de las actividades económicas a nivel nacional y sectorial y a su vez contribuyen al desarrollo económico y social. Estos planes se elaboraron en el marco de la estrategia de desarrollo bajo en carbono y fueron aprobados por los ministerios de Agricultura y Desarrollo Rural, Comercio, Industria y Turismo, Transporte, Vivienda, Ciudad y Territorio y Minas y Energía. Las medidas de mitigación también se han identificado en el sector de cambio de uso del suelo.
  • Monitorización del progreso: El plan destaca el progreso nacional en la identificación y elaboración de instrumentos institucionales, técnicos y jurídicos que permitan monitorizar el progreso para cumplir la INDC.

¿Es un plan justo?

El gobierno considera que su objetivo es justo y equitativo. La discusión de la equidad se basa en el objetivo de lograr un nivel de emisiones per cápita de casi 4,6 toneladas de CO2eq/cápita para 2030. Según el gobierno, el valor sería aún más bajo que las emisiones per cápita del país en 2010 (4,8 toneladas de CO2eq/cápita). En un escenario de prácticas habituales, las emisiones per cápita proyectadas serían 5,8 en 2030. El documento también señala su condición de economía de renta media y sus elementos cualitativos (aparte de las emisiones per cápita), en concreto la alta vulnerabilidad de Colombia al cambio climático, la necesidad de construir y mantener la paz y cómo contribuye la resiliencia a este objetivo y a combatir la pobreza.

Una primera reacción

Son muchos los analistas, especialmente en Europa y en EEUU, que prestarán especial atención a ese 20% de reducción especificado en la INDC colombiana, y Colombia recibirá una “nota” basada en esos análisis. Resulta necesario complementar esta evaluación centrada en el carbono con debates más amplios sobre las opciones de desarrollo. Colombia necesitará llevar a cabo un debate más amplio porque su plan y su contribución al próximo acuerdo de París debe ser asunto de interés nacional para el gobierno pero también, y especialmente, para otros agentes interesados externos. Además, los avances para el cumplimiento de este primer objetivo formal pueden dar lugar a un debate más amplio sobre las fuentes de energía: ¿Qué función desempeñará el carbón en la economía colombiana hasta 2030 y 2050? ¿Habrá algún cauce que permita invertir mayor capital público y privado en energías renovables? Evidentemente, esta cuestión se debería tratar con posterioridad a la cita de París, y para ello será necesario contar con numerosos expertos y agentes interesados dispuestos a participar en el debate sobre un nuevo consenso energético en Colombia. La cuestión excede al tema de este artículo, pero es importante no perderla de vista.

La presentación de una nueva INDC de Latinoamérica y el Caribe es muy importante para la región. Colombia ya es una referencia positiva en temas relacionados con políticas climáticas y desempeña una función muy activa en las negociaciones climáticas de las Naciones Unidas. Su INDC ofrece una oportunidad concreta de brindar mayor claridad y transparencia al rumbo que se debe tomar y de incorporar distintos elementos en la elaboración de políticas climáticas que a menudo se presentan desconectados.

La integración deliberada de los componentes de mitigación y adaptación será fundamental, no sólo para Colombia sino para nuestra región, porque tanto nuestras ciudades como nuestro capital natural y nuestras poblaciones son extremadamente vulnerables al cambio climático. La resiliencia se presenta como una nueva prioridad, lo que puede unir a toda la región en este tema, a pesar de nuestras profundas diferencias en otros ámbitos. Colombia ha elaborado planes muy específicos para la mitigación y sin duda será pionera en la creación de resiliencia mientras persigue su objetivo de lograr un crecimiento con baja emisión de carbono. Su estrategia descentralizada ofrecerá enseñanzas muy valiosas a otros países. Por último, la integración de una estrategia de crecimiento verde en el proceso de planificación colombiano no tiene precedentes en nuestra región y supone un importante paso en la buena dirección porque amplía el mandato de un crecimiento más limpio que trasciende la gestión ambiental para formar parte de una planificación económica a largo plazo.

Mónica Araya es fundadora y directora de Nivela, puede seguirla en @MonicaArayaTica

DOCUMENTO OFICIAL

La INDC de Colombia está disponible en inglés y en español aquí.

Además, pueden leer el artículo Colombia's climate plans de Camila Bustos, investigador de Nivela.

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