Climate Deal 2015

¿Cuáles serán las políticas públicas que permitirán cumplir las metas ante la COP?

En el marco del II Simposio de Cambio Climático y Toma de Decisiones, realizado el pasado mes de agosto en Montevideo, Uruguay, Katiana Murillo de LatinClima conversó con Luis Miguel Galindo, Jefe de la Unidad de la Economía del Cambio Climático de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) acerca de los retos de América Latina frente al cambio climático.

¿Cuál es la situación actual de las emisiones globales y específicamente en América Latina?

Hoy tenemos un poco menos de 7 toneladas per cápita a nivel global, la región está un poquito arriba. Pero hay que considerar que las dos principales fuentes de emisiones son la parte de cambio de uso del suelo, que sería un eufemismo de los casos de deforestación, y la parte de la matriz energética. En América Latina, por desgracia, aún la parte de deforestación es importante. En la parte de energía, nuestras emisiones per cápita están por debajo del promedio mundial.

¿Y cuánto tenemos que contribuir como región si estamos pensando en la meta global de mantener el aumento en la temperatura del planeta por debajo de los dos grados Celsius respecto de los niveles preindustriales?

Hoy el mundo emite entre 47 y 49 gigatoneladas y somos 7 mil millones de habitantes. Esto significa un poquito menos de 7 toneladas per cápita. Para estabilizar el clima y que no pase de dos grados, lo que requerimos es bajar nuestras emisiones alrededor de 20 gigatoneladas en el 2050. Y muy probablemente seamos alrededor de 9 mil millones de habitantes. Esto significa llegar a dos toneladas per cápita. De este modo, el reto para el mundo es poder transitar en los próximos 40 años de 7 toneladas per cápita a dos toneladas per cápita.

¿Cómo valoran uds el proceso de las contribuciones nacionales o INDCs en la región y, en especial, que tengan legitimidad y respondan a procesos?

Ha sido un proceso interesante, complejo, heterogéneo. Lo que la región ha mostrado en los últimos años es que ha habido un intenso proceso de apropiarse del tema del cambio climático también desde la óptica de la política pública. Y este reto de los INDCs es uno más de ellos. La magnitud de una estrategia de mitigación hasta el 2030 implica un conjunto de sectores y un nuevo estilo de desarrollo y a veces no estamos conscientes de las implicaciones que ello tiene en la región. Se ha avanzado en términos de lo que debe presentarse en la COP21 en París. Pero el gran reto que va a haber desde el primero de enero del año entrante, va a ser cuáles serán las políticas públicas que nos va permitir cumplir con estas metas que estamos presentando a la COP.

¿Y cuáles son las áreas más importantes en las cuales tiene que enfocarse la región y que son los talones de Aquiles para que estas contribuciones sean realmente fuertes?

Yo creo que hay dos partes que son relevantes: una es la condición asimétrica de la región. No somos históricamente un grupo que haya contribuido fundamentalmente a las emisiones. Hoy representamos alrededor del 9% de las emisiones totales pero al mismo tiempo somos una región particularmente vulnerable al cambio climático. Entonces, en nuestra estrategia de cambio climático tiene que incluirse de manera importante la parte de adaptación. Tenemos que tratar de preservar nuestros recursos naturales, humanos, etc. ante los efectos del cambio climático. Los costos irreversibles deberían detenerse.

Hay áreas fundamentales en la parte de mitigación: el detener la deforestación es crucial en toda América Latina y la conformación de una matriz energética limpia, y uno de los grandes retos para la región es la parte de transporte y zonas urbanas. Esto es cómo vamos a cumplir con las metas de mitigación en una región donde aún nos estamos motorizando aceleradamente.

La región es una que más grupos de negociación tiene. Como región, ¿es posible hacerse sentir en París a pesar de la variedad de grupos y posiciones?

Lo que vemos, a diferencia de otros grupos y regiones, es que el continente está muy fragmentado en sus posiciones con respecto al cambio climático. Me parece que sí hay acuerdo en ciertos aspectos puntuales pero en el general no sucede. Esto quizá refleja algunos factores adicionales, como los distintos niveles de desarrollo, la geopolítica de la región, las diferencias y circunstancias entre socios comerciales, etc. Y eso a veces es complicado de entender en los procesos, sobre todo en uno que involucra tantas negociaciones. Tenemos, por ejemplo, países que dependen mucho más de sus exportaciones de recursos naturales renovables y no renovables hacia China. Otros países en el norte dependen más de sus exportaciones hacia Estados Unidos. Entonces hay diferentes momentos que hacen a la región incluso asimétrica a estos efectos.

¿Está el sector privado involucrado cómo debería o es parte de lo que la región necesita hacer?

Yo creo que el sector privado necesita meterse más. Veo tres grupos de sector privado. El primer grupo, que hay poco en América Latina, es el que niega el cambio climático o sus impactos. En general, es un grupo que en la región no es relevante. Hay un segundo grupo que reconoce el cambio climático y sus impactos y que dice que va a hacer lo mínimo que deba hacer y listo. Hay un tercer grupo que piensa que este es un gran problema y es también potencialmente un gran negocio. De ese tercer grupo tenemos muy pocos en América Latina y eso reduce nuestra capacidad de innovación tecnológica.


Esta nota fue escrita por Katiana Murillo y publicada en Latin Clima aqui.

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