Climate Deal 2015

En París se discute nuestro futuro

El cambio climático ha dejado de ser un tema netamente ambiental, para convertirse en un área de interés económico, político y socio-cultural. Esto ha sido demostrado incansable veces por los fuertes desastres “naturales” que han caído sobre la Tierra durante los últimos años. A su vez, informes del mundo entero señalan que el cambio climático le costara muchísimo al planeta Tierra y si las sociedades no somos capaces de adaptarnos a las nuevas condiciones y mitigar los efectos del calentamiento, lo más probable es que ese costo se triplique o cuadruplique en muchos casos.

Es cierto que todas las naciones del mundo se verán altamente perjudicadas, ya que “nadie es intocable al cambio climático” (Bank i-Moon, 2014), pero si es importante resaltar que los países en vías de desarrollo y las comunidades más pobres del mundo, son los que sufrirán a priori los efectos nocivos del efecto climático.

Incendios forestales, sequias extremas, inundaciones, tsunamis, huracanes, entre otros; han demostrado a la colectividad mundial (incluyendo a los políticos), que el cambio climático es aquí y ahora y esto que estamos presenciando solo es la punta del iceberg. Ya hemos visto como este tipo de eventos climáticos extremos han causado fuertísimos daños a las naciones.

Cada vez estamos más cerca de ver los resultados de la COP-21 en París, reunión internacional que está poniendo “a prueba” los intereses financieros y políticos de las naciones, para sentar las bases de una adecuada adaptación y mitigación a la inminente transformación de condiciones planetarias. ¿Estará el mundo preparado para adoptar dichas medidas?

El reto que tenemos frente a nosotros, es de carácter ético y si no somos capaces de comprender esta situación, la raza humana quedará como un nefasto experimento del planeta. Crecer de forma insostenible, en un planeta limitado es algo ciertamente incomprensible. Ya tenemos conocimientos, tenemos investigaciones, tenemos estudios -y lo más importante, tenemos la realidad de nuestro entorno-. ¿Por qué no hacer nada para cambiar?

Ojalá el mundo no pierda la oportunidad (yo me atrevería decir, una de las últimas oportunidades) que tiene la humanidad de poner sobre la mesa, los ingredientes para una adecuada transformación, que obligue a los países contaminantes, reducir su polución y exigirle a los países emergentes, no crecer económicamente a cuestas del planeta, y de esta forma poder reemplazar el Protocolo de Kyoto. Si este año no iniciamos un claro y sustantivo debate para exigir estas y otras medidas (como financiamiento para países vulnerables, medidas de adaptación y mitigación, etc), debemos estar seguros de que “nos hundiremos con el barco”.

Debemos estar claros, que las políticas climáticas que promuevan adaptación y mitigación no deben ser vistas como gastos, sino como inversiones. A mi modo de ver, es indispensable que durante esta importante cumbre mundial, se alerte a la población civil de lo que sucede en nuestro planeta, se sensibilice a los actores políticos a negociar elementos que sean útiles y realistas, crear reglas transparentes que promuevan confianza político-financiera y crear estrategias económicas que incluyan al sector privado.

La COP-21 representa una oportunidad única y América Latina tiene en sus manos la decisión de movilizar a los ciudadanos en torno a un tema de preocupación global. Tenemos delante de nosotros un sinfín de estrategias que podemos llevar a cabo para afrontar de una forma honesta y veloz, el cambio climático actual. Vale la pena destacar, de que si somos los humanos quienes generamos este fenómeno climático mundial, ¿no estaremos entonces en capacidad de frenarlo?

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