Cuando el clima cambia, su salud también

Hasta hace algunas décadas, la actividad física, una dieta balanceada, higiene correcta y evitar hábitos perjudiciales aseguraban casi por completo el don más preciado e invaluable de los seres humanos, ese don que en muchos casos ni el dinero puede comprar: la salud.

Sin embargo, hasta hace algunas décadas no se conocía el factor que está alterando cada vez más violentamente la efectividad de esa frágil receta médica: el cambio climático.

Todos lo hemos escuchado, todos sabemos de qué trata. El responsable de que los osos polares hagan equilibrio en bloques de hielo, la verdad incómoda que habla Al Gore en un documental y el que ha logrado que en varios lugares del mundo la gente pueda freír huevos en pleno asfalto.

Pero ¿en qué me afecta a mi que el clima esté cambiando si vivo en la ciudad, alejada de las costas y con aire acondicionado para cuando hace un poco más de calor de lo habitual? ¿Para qué está el bloqueador solar si no es para protegernos?

Según la Organización Mundial de la Salud, se estima que entre 2030 y 2050 el cambio climático causará unas 250,000 muertes adicionales cada año debido a la malnutrición, el paludismo, las diarreas y el estrés calórico en las regiones más vulnerables.

“Muchas de las enfermedades más mortíferas, como las diarreas, la malnutrición, la malaria y el dengue, son muy sensibles al clima y es de prever que se agravarán con el cambio climático”, afirma la OMS en un comunicado.

La actividad humana, particularmente la quema de combustibles fósiles ha liberado cantidades de gases efecto invernadero y CO2 suficientes para aumentar la temperatura de la tierra a niveles críticos, alterar el clima mundial y por ende, la salud.

Estos cambios en el clima y el aumento en más de un 30% en la concentración de dióxido de carbono desde antes de la revolución industrial traen consigo riesgos severos, causados por las olas de calor y las enfermedades infecciosas.

“El punto de no retorno: Las pesadillas del cambio climático ya están aquí”, así titulaba la semana pasada The Rolling Stones un artículo en el que señalan al 2015 como el año que usarían los historiadores de referencia para hablar del momento en que las peores consecuencias de un clima alterado por causa humana comenzaron a golpearnos.

Impactos en la salud

Según datos de la OMS, en la última década del siglo XX, los desastres naturales relacionados con las condiciones meteorológicas produjeron aproximadamente 600.000 muertes en todo el mundo, de esas, el 95% se dieron en los países más pobres.

Si a esto se le suma la escasez del agua, el aumento de la mortalidad por enfermedades cardiacas y respiratorias por olas de calor y problemas respiratorios causados por la contaminación del aire, la realidad nos grita que ya el cambio climático no se trata de frío o calor. Se trata de vida o muerte.

La humanidad se está enfrentando al mayor reto al que se ha enfrentado jamás. Líderes mundiales están llamando a tomar acción antes de que sea demasiado tarde. “El tiempo se agota y la factura a pagar será mas cara", decía Ban Ki Moon en la Conferencia de Cambio Climático en Lima el diciembre pasado.

El máximo líder de la Iglesia Católica se unió al llamado e hizo lo que nunca: emitir el primer y más importante texto oficial religioso instando a todos los fieles, políticos y ciudadanos del mundo a realizar un cambio que evite las peores consecuencias del llamado gran suicidio colectivo.

“El ambiente humano y el ambiente natural se degradan juntos, y no podremos afrontar adecuadamente la degradación ambiental si no prestamos atención a causas que tienen que ver con la degradación humana y social”, afirmó el Pontífice en la Encíclica Laudato Sí.

Los ojos del mundo estarán puestos en París este diciembre, en donde los líderes de los países del mundo deberán firmar el mayor acuerdo climático que evite que la temperatura mundial no aumente hasta temperaturas catastróficas. Millones de vidas estarán en manos de las decisiones políticas que se tomen, o no, durante la COP21. ¿Sabrán los negociadores responder al llamado más urgente y claro a la cordura?


Siga a Lucía Vásquez en Twitter @luvasquezv

Este articulo fue publicado originalmente en Costa Rica Limpia y Latin Clima.

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