Climate Deal 2015

La participación ciudadana es clave para el éxito del Acuerdo Climático en París

La COP20, como otras Conferencias de las Partes, sigue sin ofrecer al mundo las decisiones y metas ambiciosas que necesitamos para combatir el cambio climático y sus ya costosos impactos ambientales y sociales. Diversos análisis señalan la ineficiencia de lo alcanzado en la denominada Plataforma de Durban, ahora titulada “Llamado de Lima para la Acción Climática”, subrayando que a pesar de ser la base del acuerdo que los países habrán de firmar en diciembre de 2015 en la COP21, no presenta una visión integral, sino una serie de insumos inacabados cuyo trabajo durante 2015 será sumamente complejo.

Lo positivo de lo alcanzado en la Plataforma de Durban es que se llama a integrar de manera equilibrada un protocolo o instrumento legal que contenga elementos sobre mitigación, adaptación, financiamiento y transferencia de tecnología, así como la creación de capacidades y la transparencia en las medidas y en la prestación de apoyo. Dicho acuerdo será aplicable a todas las partes, reforzando así el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas y capacidades respectivas, sin dejar de tomar en cuenta las circunstancias nacionales como elementos importantes. Esta es la base de la discusión sobre diferenciación que tuvo lugar durante la reunión y que, aunque no concluyó en Lima, podría cambiar el rumbo de las negociaciones a partir de este llamado genérico a la acción. Aunque no de manera expresa, se pide la colaboración de países con capacidad de hacerlo, no sólo de los países desarrollados tradicionales del Anexo I de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, CMNUCC.

No obstante lo anterior, hay numerosos aspectos que debilitan el acuerdo. Uno de los más importantes es que pese a que se reconoce la brecha que existe entre la necesidad de reducir emisiones y las medidas de mitigación tomadas hasta la fecha, el “Llamado de Lima” no exige con firmeza la reducción rápida y urgente de emisiones, ni mucho menos fija metas específicas que deban alcanzarse con las contribuciones de los países.

En este sentido, es urgente que los países redefinan a nivel nacional las acciones que pondrán en marcha para abordar el problema climático, y es aquí donde las denominadas contribuciones determinadas a escala nacional (INDCs por sus siglas en inglés) desempeñan un papel fundamental para crear un ambiente propicio para el éxito de las negociaciones de París, lo que exigirá una amplia participación de actores.

Contribuciones determinadas a escala nacional y participación ciudadana

Tras intensas negociaciones, el “Llamado de Lima” integra elementos sobre los aspectos que las INDCs deben presentar. Si bien las indicaciones y los elementos no son claros, así como no son del todo claros su alcance ni su relación con el futuro acuerdo que debe firmarse, suponen una oportunidad para que los países identifiquen a nivel nacional cuáles son las acciones y los objetivos adecuados para combatir el cambio climático, así como un posible medio para identificar las necesidades que surgen para alcanzar dichos objetivos. El debate sobre los elementos que se deben integrar no tuvo resultados concluyentes, pero el texto del “Llamado de Lima” indica que las INDCs desarrollarán medidas de adaptación y medidas para estimar y contabilizar emisiones,para lo cual los países deberán exponer con claridad las metodologías y las criterios utilizados para presentar dichas medidas, demostrando la relación de éstas con el cumplimiento de los objetivos de la Convención(Art.14); sin embargo, el documento no menciona la inclusión de medios para la aplicación de tales medidas, como son el financiamiento y la transferencia de tecnología, sin los cuales será difícil cumplir ninguno de los objetivos, por lo que los países tendrán que incluir más adelante dichos elementos si quieren que las INDCs tengan un valor agregado.

Más importante aún es discutir cómo y quién desarrollará estas INDCs. Siendo una oportunidad nacional para enfrentar el problema, es fundamental que los gobiernos abran una discusión con múltiples actores para discutir el alcance y los elementos que deben incluir dichas contribuciones. De no hacerlo, los países repetirán el acto miope de omitir las voces que ya están haciendo frente al problema. Las INDCs deben verse como una oportunidad para establecer un debate nacional amplio e integral, con actores de los diversos sectores. Los veinte años de negociación han demostrado que la actuación de los estados nacionales no basta, sino que es la suma de esfuerzos lo que realmente puede marcar la diferencia. En América latina sólo Chile a sido capaz de abrir una consulta pública sobre el tema, mientras que otros países que se definen asimismo como inclusivos en la toma de decisiones, como es el caso de México, recién lo harán, mientras que el resto permanecen en silencio. Recordemos que no sólo se trata de abrir a consulta sino de incluir realmente las aportaciones presentadas en las mismas.

“Es importante discutir cómo y quién desarrollará estas INDCs. Siendo una oportunidad nacional para enfrentar el problema, es fundamental que los gobiernos abran una discusión pública”

La presentación concisa e integral de las INDCs sentará las bases y sobre todo creará un ambiente propicio para llegar a un acuerdo global. De la claridad y ambición de las INDCs dependerá la voluntad de las partes para firmarlo, y de esta voluntad dependerá la ejecución nacional de cualquier acuerdo que vaya a firmarse. Los países con capacidad de hacerlo presentarán sus contribuciones en marzo de 2015, para lo cual ya se ha creado un portal, mientras que en Lima se abrió una ventana de oportunidad para que otros países puedan hacerlo hasta octubre de 2015, lo que si bien marca un periodo de flexibilización también es cierto que añade mucha presión al acuerdo de París, pues habrá poco tiempo para digerir esta información y generar un ambiente adecuado para la firma de un acuerdo ambicioso.

No es solo un problema “ambiental”

Los países de América Latina y en general los países del mundo tienen una oportunidad importante para tratar el cambio climático de manera integral a múltiples niveles, una característica necesaria para abordar el cambio climático. Recordemos que este problema no es sólo un problema ambiental, sino también económico y social. Ya Nicholas Stern señalaba que el cambio climático es la mayor falla del mercado, además de otros estudiosos del tema como Mickwitz et al, que en su estudio sobre integración política climática afirman que la atención al cambio climático dependerá de la participación activa de todos los actores que desempeñan una función en la generación y la atención del problema.

Para concluir, si no queremos fracasar nuevamente en la COP21 y cometer los errores de la COP15 celebrada en Copenhague y considerada por diversos actores gubernamentales y sociales el mayor fracaso del proceso climático, es necesario poner en marcha una elaboración integral de contribuciones nacionales que puedan crear un ambiente propicio para la cooperación, y que incluyan aspectos tanto de mitigación como de adaptación y de medios para su ejecución, tales como el financiamiento y la transferencia de tecnología. Asimismo es urgente que este proceso se haga en colaboración con otros sectores sociales que conocen y viven la realidad del cambio climático a nivel nacional. De lo contrario, las discusiones seguirán siendo a nivel gubernamental y político y el problema no se resolverá, porque no hay acuerdo que pueda ejecutarse de manera efectiva sin la inclusión de dichos actores.

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